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Tu energía

Todos nos movemos y vivimos gracias a la energía, somos energía en nuestra parte más esencial y al final de nuestra vida nos convertimos en energía. Es por esto que me parece importante comentar en este espacio sobre este importante tema.

Sabemos que todo está compuesto de energía pero no sabemos de dónde viene. Nos han enseñado que la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma, pero ¿de dónde salió desde un principio? Para los científicos, nadie lo hizo, siempre ha estado ahí. Los creyentes piensan que provendría de Dios, otros hablan del Universo, la Fuerza Creadora, el Creador.

Pertenezco a este último grupo, pienso que la energía es proporcionada por una Fuerza Universal superior a nosotros, nos presta o proporciona esa energía maravillosa con el objetivo de que vivamos y aprendamos a hacer algo bueno con nuestras vidas. Como todo, esta energía no está para recibirla y desperdiciarla, somos responsables de ella y de cómo la manejamos.

Diariamente recibimos una porción de energía, la cual utilizamos de la manera que mejor nos parece conveniente. Es esta energía la que entra y se distribuye por nuestro cuerpo a través de los chakras mayores y menores y corre por nuestros meridianos para llegar a nuestros órganos para hacerlos funcionar y cumplir con sus objetivos. Esta fuerza recorre nuestros cuatro cuerpos –físico, mental, emocional y etérico- y los llena de luz para que podamos cumplir con nuestra misión en la vida.

En un principio, la energía que recorre nuestros cuerpos es “virgen”, no se ha utilizado de manera positiva o negativa. Se distribuye uniformemente para ser utilizada en todas las actividades productivas y creativas de las que somos capaces y de esta manera se multiplica y se transforma en energía calificada positivamente. Al utilizar la energía de manera positiva, esta se transforma en pura Luz (energía con una vibración elevada o superior) para ser atesorada en nuestros cuerpos sutiles (lo que la Biblia llama “Tesoros en el cielo”) de manera que mas adelante pueda ser utilizada en casos de necesidad o para ayudar a nuestros semejantes. Estoy hablando de nuestras habilidades, cualidades positivas, actitudes y conductas con las que podemos ayudar a los que nos rodean. Esto sería lo que muchos llamamos “buen karma”.

De la misma manera, podemos utilizar la energía para realizar actos negativos o de baja calidad vibratoria, lo cual también es calificar la energía de manera negativa. Esta energía se transforma en materia densa, con una vibración lenta y pesada y energéticamente se guarda en los niveles inferiores de nuestros cuerpos sutiles. Esta energía tarde o temprano la debemos limpiar de nuestros sistemas, es por esto que a veces nos encontramos con situaciones difíciles y lecciones de vida que aprender, ya que la calidad vibratoria de tal energía negativa nos atrae hacia situaciones en las que tenemos que trabajar para eliminar dicha energía. Para tal efecto nos sirven las oraciones, meditaciones, mantras, melodías, decretos e invocaciones o simple y sencillamente la actitud positiva.

El problema con la energía negativa acumulada es que también bloquea nuestros chakras, nuestros meridianos, nuestro cuerpo áurico, por lo que esto es causa de muchos trastornos y enfermedades que no siempre tienen causa aparente. La limpieza y desbloqueo de la energía sucia puede sanar de muchas maneras.

Nuestro trabajo es administrar y distribuir eficientemente esa energía que tenemos como regalo, de manera que la podamos utilizar de manera positiva y efectiva. Sería bueno si todos estuviéramos más conscientes de cómo utilizamos nuestra energía.

Que tengan una excelente semana!

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