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Karma Familiar

Hola amigos! Continuamos esta semana con la entrega de los casos de estudio para observar el funcionamiento de la Ley del Karma. En esta ocasión platicamos cómo están interrelacionados karmaticamente los miembros de una familia. Este caso fue parafraseado del libro “Los Registros Akashicos” de Kevin Todeshi. Que lo disfruten!Karma Familiar

El siguiente tipo de karma está muy relacionado con el anterior, ya que la relación de pareja será la base sobre la cual se edifique la familia. Es por esto que es tan importante que entre la pareja exista un acuerdo o un ideal en común, ya que dependiendo de la preparación de los padres, los hijos se sentirán atraídos a nacer en esa familia, así como del karma que se haya desarrollado con anterioridad. El caso que veremos a continuación es largo pero muy interesante y es el caso de la familia americana de los Campbell.

Ana Campbell nació a principios de siglo XX en una familia de un pueblo rural de Estados Unidos, en la cual la vida era difícil de ganar y todo suponía un gran esfuerzo. Fue hermana de 4 niños y una niña más grande que ella y con la cual desde que Ana podía recordar, se había establecido una relación de celos, desconfianza y antagonismo. Las peleas eran constantes y los padres de Ana no hacían el menor esfuerzo de arreglar esta situación. Ellos estaban ocupados en las labores del campo. Ana se llevaba bien con los demás hermanos, sin embargo había otros dos miembros de la familia que tenían problemas: su hermano Warren y su padre, quien parecía echarle la culpa de todo a su hijo y con quien sostenía constantes peleas. La madre parecía llevarse bien con todos, era un alma compasiva, buena, tierna y cariñosa. La vida de Ana transcurrió como la de cualquier otra pequeña, entre deberes de la casa y juegos con sus primas y hermana, con quien seguía acumulando problemas. La hermana Vera siempre la hacía menos y la apartaba de la compañía de las amigas y primas, lo cual continuó en la adolescencia, cuando Vera se sintió terriblemente amenazada por Ana en cuanto algunos pretendientes empezaron a asomar sus narices. Vera actuaba con celos y desconfianza y no permitía que ninguno de sus pretendientes se acercara a Ana. Ana se sentía más cómoda en compañía de sus hermanos y de otros niños, pero en esos tiempos (principios del siglo pasado) no era bien visto que las niñas jugaran sólo con niños. Por esta misma razón, en el colegio Ana no era muy popular, las  niñas no la aceptaban y generalmente se apartaban de ella. Esto la llevo a una vida relativamente solitaria, pasando el tiempo haciendo castillos en el aire sobre su vida casada y con seis hijos. Pasaba sus días solitaria, aunque tuvo las agallas de entrar al equipo de basketball y relacionarse con sus miembros. Por esos días, ella vio de lejos a un muchacho mayor que la flechó, en ese mismo instante supo que Robert sería su esposo. Aunque él no estaba al tanto de su existencia, Ana soñaba platónicamente con el momento en el que se casarían y vivirían juntos por siempre. Aunque todos sus pensamientos eran exclusivamente para Robert, tenía amigos con quienes tenía una buena relación, por lo cual empezó a circular entre sus compañeras los rumores en su contra que mancharían su reputación. Sucedió que una noche salió con sus amigos y novias, ella sin acompañante y por azares del destino el carro se descompuso y tuvieron que pasar algunas horas para que alguien los pudiera ayudar. A ella la llevaron a su casa hasta el final, donde la esperaba su furioso padre, quien la vio llegar con dos compañeros con quienes supuso había pasado esas horas de ausencia. El rumor rápidamente se propagó empeorando la reputación de Ana, quien tuvo que ser enviada a casa de su hermano mayor en otro pueblo. Ella se sintió desconsolada pues no vería mas a Robert pero siguió las órdenes de sus padres. No pasó mucho tiempo para que en el pueblo donde vivía el hermano también surgieran los rumores, y muy pronto se propagó su reputación de mujer fácil, quedando en la misma situación de la que había salido. Deprimida y sola una vez más, regresó a casa de sus padres, donde por fin Robert reconoció su existencia y con quien se fugó a los 17 años. Esta tampoco sería una experiencia agradable. La familia de Robert era muy distinta a la suya, y para colmo, Robert se comportaba con arrogancia y superioridad, pasando el tiempo con sus amigos, y eventualmente, con sus amantes. Ana trataba de adaptarse a la vida familiar y a su situación, pero más que nada su sueño era tener hijos de Robert y hacer que él cambiara para ella, lo cual por supuesto no sucedería. Finalmente ella tuvo un embarazo ectópico, arruinándole una de sus trompas de Falopio. El fallido matrimonio resultó en separación, con la consiguiente depresión y derrota de Ana. Tal era su estado mental que se fue a vivir con su hermana Vera en un departamento, donde sus sufrimientos no se acabaron. Ellas acordaron que Ana trabajaría para pagar las cuentas mientras Vera estudiara, después de lo cual, ella conseguiría un trabajo y compartirían gastos. La intención de Ana era conseguir un trabajo como cantante, pero terminó atendiendo mesas en un restaurante. Vera se comportaba como si tuviera el derecho de tomar todas las cosas de Ana, con o sin su permiso y no sentía la menor vergüenza. Un día Ana se dio cuenta de que le hacía falta dinero y descubrió que su hermana lo había tomado, lo cual ella confesó sin ningún remordimiento. Cuando Vera pudo trabajar, le ocultó a Ana la cantidad que ganaba, dándole sólo  una pequeña parte de sus ingresos.

Por fin, Ana encontró un hombre que se quería casar con ella, aunque ella realmente no estaba enamorada de él y la idea no le emocionaba, pues no había podido olvidar a Robert. Vera no podía soportar que Ana hubiera encontrado a Alan y aunque lo trataba bien y no tenía problemas con él, siempre estaba tratando de encontrar errores y fallas en la conducta de su hermana y de apoyar a su cuñado. Aceptó casarse con Alan sólo por el deseo de tener hijos, pero sabiendo que realmente no lo amaba y que Robert estaba presente. Pero el hijo tan deseado no llegó y Ana se sentía cada vez más desesperada. Entonces fue cuando solicitó una lectura del vidente Edgar Cayce y lo que él le reveló explicó en gran parte su situación.

Ana nació casi 100 años antes en Estados Unidos en una familia de colonizadores quienes tuvieron que trabajar muy duro para poder establecerse. Ana era una muchacha caprichosa que tenía que obtener lo que ella quisiera a toda costa. En su capricho, Ana escapó a los 17 años con un trotamundos hacia un lugar llamado Fuerte Dearborn, cerca de Chicago. No pasó mucho tiempo cuando Ana se hizo amiga de una señora que era dueña de una taberna. Esta señora tenía varias muchachas a su cargo, a quienes trataba de manera protectora y a quienes trataba de ayudar en todo lo que podía. Esta señora sería en un momento dado su empleadora, mejor amiga y consejera, además de su madre dentro de 100 años. Mientras la señora veía su trabajo como una manera de darle compañía a hombres solitarios, Ana cantaba en la taberna, pero no dudó en prostituirse para obtener lo que ella quería. Un ministro del pueblo condenaba constantemente lo que ocurría dentro de la taberna y a las chicas y actividades que tenían dentro, además de tener constantes problemas con el trotamundos con quien Ana se fugó. Seguido tenían discusiones que llegaban a los puños cuando el ministro defendía las buenas costumbres del pueblo. En la lectura que le hicieron a Ana, pudo darse cuenta de que su acompañante no era otro que su hermano Warren en su vida actual y el ministro sería su padre, con quien Warren nunca dejó de tener problemas. Eventualmente Ana se cansó de la vida con su acompañante y se fue a vivir con John, también un colonizador y habitante del Fuerte. Con él tuvo un hijo, a quien se vio forzada a dejar atrás en un ataque que sufrieron en el Fuerte por los Indios americanos. Aunque tuvieron que escapar forzosamente, Ana no parecía tener remordimientos por haber dejado a su hijo atrás, lo cual tal vez explicaría su dificultad en esta vida por tener hijos. Perseguidos por los indios, John se vio forzado a salvarle la vida a Ana durante un ataque, por lo cual ella se quedó sola. Como pudo, logró llegar a Virginia, donde empezó una nueva vida, dando un giro de 180 grados, ayudando a todo el que podía y construyendo para ella misma una buena reputación.

Poco tiempo después se encontró con un colonizador que se encontraba enfermo y a quien ayudó a recuperar su salud, este hombre estaba casado con una mujer que lo ignoraba, por lo que se enamoró de Ana y abandonó a su esposa. Ana lo aceptó no tanto porque lo amara, sino porque él la amaba a ella y Ana ya no quería hacerse cargo de sí misma. Ana se dio cuenta de que la esposa del hombre tampoco lo quería, pero tampoco quería que nadie estuviera interesado en él por egoísmo y necedad. Esa misma mujer egoísta se coinvertiría 100 años después en la hermana Vera, lo cual explicaba muchas de sus actitudes; y el esposo de la mujer sería Alan, el segundo esposo de Ana.

La obsesión por Robert se vio  explicada en otra encarnación francesa, donde Robert estaba casado con otra mujer y Ana había sido su amante, quedándose siempre con el fuerte deseo de haber podido estar juntos y formar una familia, deseo que no era compartido por Robert, quien sólo se interesaba en la vida social y en que los demás lo admiraran. Se le recomendó a Ana continuar casada con Alan, pues era con él con quien tenía muchas lecciones que aprender y con quien trabajar.

Es interesante notar que aunque Ana y su madre tenían la misma profesión, no experimentaron las mismas consecuencias en su vida actual. Esto se explica por el hecho de que su madre veía a su profesión como un medio para ayudar a las muchachas a obtener un mejor nivel de vida, mientras que Ana sólo quería obtener lo que quería. Vemos otra vez que cuenta más la intención con la que se lleva a cabo una acción que la acción misma.

Espero sus comentarios y reflexiones.

Bendiciones!

Gisel Sotelo

2 Comentarios en “Karma Familiar”

  1. admin says:

    Hola Jose! puedes empezar con libros que hablen de vidas despues de la vida, reencarnacion, vida entre las vidas. Algunos autores son Edgar Cayce, Gina Cerminara, Michael Newton, Joe Fisher, Ian Stevenson, entre otros.
    Mucha suerte!

  2. karmanuel says:

    Hola buenas gisele, queria decirte que tienes un blog con temas mui interesantes para mi,queria pèdirte algun tipo de consejo en forma de libro para iniciarme en esto del karma… me parece un tema mui interesante, la verdad es que explicaria el significado de mi existencia..queria decirte si podrias darme algun titulo que puedo hacerme ver esto con `perpectivas …bueno solo decirte que mi nombre es jose y que sopi de cadiz
    espero tu respuesta ,muchas gracias y sige haciendo este increible y sublime trabjo por los demas

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