Como creas tu karma
Amigos, seguimos con nuestros comentarios acerca de la manera en la que creas el karma en tu vida diaria, espero sus comentarios!
Como hemos mencionado con anterioridad, creamos karma en todo momento de nuestra existencia, ya sea consciente o inconscientemente. Contamos con un flujo de energía que nos es proporcionado por la mismísima Fuerza Creadora del Universo, una energía que fluye de manera constante e intermitente a nuestro ser. Esta energía debe ser recibida e inmediatamente utilizada en base a nuestro libre albedrío, en una actividad, imponiéndole de esa manera una cualidad a la energía. Por ejemplo, recibo la energía y la utilizo para generar pensamientos críticos o recibo la energía para generar pensamientos positivos o creativos. En ese momento la energía, si es negativa, se hace densa o pesada, vibrando a un nivel inferior y haciéndose una carga para nosotros. Se le ha dado a la energía una cualidad imperfecta o negativa, la cual debe ser trabajada, limpiada o borrada de alguna forma.
En caso de que la energía se haya transformado en una actividad positiva, su vibración es elevada y ligera, de tal forma que es acumulada a manera de méritos en nuestra “cuenta” personal. Esta energía ha sido dotada de una cualidad perfecta o positiva, y la podremos utilizar en caso de necesitarla nosotros, o nuestros semejantes. Es un proceso muy sencillo y automático.
En general, nuestra frecuencia vibratoria se compone de la manera en la que calificamos nuestra energía, atrayéndonos a nosotros mismos las situaciones que vibran de acuerdo a la manera en la que nosotros vibramos. Es por esto que se dice que lo similar atrae a lo similar. La vibración trabaja a manera de imán, jalando o atrayendo situaciones que nos permitirán “pagar” nuestro karma. En el presente curso, el concepto de karma no se entenderá como una deuda a pagar, sino como una situación que debemos trabajar para aprender una lección específica o un balance de energías.
Volviendo a la calificación de la energía, ésta llega primero al filtro de nuestra mente, ya en este momento estamos “planeando” la forma en la que se usará la energía, por ejemplo cuando pensamos que tenemos que realizar alguna actividad diaria. Seguidamente, la energía pasa por el canal emotivo, imprimiéndole una emoción, que en el caso de preparar comida, por ejemplo, puede ser una emoción de gusto, de alegría, de pereza, etc. Esa emoción será el ímpetu, lo que nos empuje a realizar la acción final de hacer la comida. Esta acción va a ser realizada con la energía ya calificada con la emoción, por lo que estará “impregnada” por así decirlo, de cierto tipo de energía (dependiendo de cómo la hayamos calificado). Por ejemplo, si la emoción fue de gusto, la comida será impregnada de una energía positiva, lo cual hará muy posible que sea una buena comida (hablando energéticamente!).
Es por esta razón que todos los grandes maestros nos recomiendan cuidar mucho no sólo nuestras acciones, sino nuestros pensamientos y sentimientos, ya que ahí es donde empezamos a calificar la energía. Se dice que creamos el mismo karma si pensamos con suficiente furia en matar a una persona, que si en realidad la mataramos…
El karma como memoria
Como se ha mencionado, el concepto a revisar en este curso no es de karma como una deuda a pagar o un castigo inminente y sin escapatoria. El karma no es una serie de eventos fatales a los cuales solo queda esperar con resignación. Este concepto ha provocado el mal entendimiento y consiguiente miedo a la Ley.
Entenderemos el karma como un patrón de memorias, un recuerdo de una acción que pusimos en movimiento, la cual, si ha sido negativa, debemos regresar a experimentarla de manera que podamos aprender a reaccionar a ella de diferente manera y así aprender la lección indicada.
De esta manera, podemos tener memoria en términos de un deseo que hemos traído con nosotros del pasado, puede ser memoria en términos de situaciones que tengamos todavía que aprender o memoria en términos de ciertos patrones que hemos elegido experimentar. Es por esto que el elemento de libre albedrío nunca abandona el trabajo kármico, ya que podemos “recordar” que debemos trabajar una situación, pero nosotros elegimos libremente la manera en la que reaccionamos a ella. Es por esto que no es tan importante el por qué nos está ocurriendo una situación, como la manera en la que reaccionamos a esa situación.
Algunos ejemplos que apoyan esta posición, los dan algunos hipnoterapeutas, a quienes les remiten pacientes que por ejemplo sufren dolores intensos de cabeza que no se quitan por ningún medio y al hipnotizarlos para encontrar la causa de su dolencia, se encuentra que han sido víctimas de muertes traumáticas por golpes en la cabeza o cuello, guillotina, ahorcados o apuñalados en esa área. Otros con depresión o problemas emocionales crónicos pueden traer arrastrando una culpa real o percibida de alguna situación vivida. Algunas personas con problemas de obesidad resultan estar recordando inconscientemente una vida de privaciones y hambre, mientras que la belleza física de algunas personas fue la causante de su muerte o violación. Hay casos en donde los dolores estomacales tienen como origen incidentes como haber sido disparado o apuñalado en el estómago. Lo curioso de este tipo de casos, es que en el momento en que el paciente hace consciente o recuerda el hecho causante de su dolencia, ésta desaparece como por arte de magia, la mayoría de las veces en una misma sesión de hipnosis y sin remisión.
Las formas en las que se manifiesta el karma son tan variadas como el número de personas que habitan la Tierra. Cada persona tiene diferentes memorias y cada persona elige reaccionar a esas memorias de diferente manera. Como veremos en los casos que presentaremos, las formas de trabajar el karma serán muy variadas y van desde experimentar en carne propia una situación que creamos en otro, servir a los demás, oración, meditación, análisis, etc.
Un punto importante a mencionar es que las memorias normalmente se encuentran a nivel inconsciente, es por eso que a veces nos parece extraño pasar por determinada situación y creer que no la merecemos o que se trata de una injusticia, sin saber que nuestro inconsciente recuerda perfectamente el motivo por el cual esa situación se presenta y sabe también perfectamente la manera en la que se debe actuar. Por esta razón, solamente la persona interesada es la que realmente sabe la respuesta o solución a sus problemas o lo que se deberá aprender de esa situación. La persona siempre se deberá encontrar en un estado de observación y análisis para saber qué camino sería correcto tomar, lo cual se puede logar con el simple hábito de reflexionar o meditar cada día sobre lo que acontece y analizar los diferentes cursos de acción.

















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